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BlogRTP.com se hace eco de la entrevista publicada hoy al Dr. José A. Carceller, jefe de Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Arnau de Vilanova publicada en la prensa comarcal de Lleida.

José A. Carceller cumplirá, este año, tres décadas ejerciendo en el Hospital Arnau de Vilanova. Como jefe del servicio de Oncología Radioterápica, ve como cada día sus pacientes deben afrontar una enfermedad que supone un duro reto para ellos: el cáncer. Carceller, profesor de la Facultat de Medicina de la Universitat de LLeida y miembro de honor de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica, nos explica que a los pacientes se les debe tratar a nivel médico, pero también humano.

Pregunta: Cuando hablamos de patologías como el cáncer, los pacientes pueden sentir temor. ¿Cómo se les debe tratar?
Respuesta- Es muy importante cómo se recibe al paciente. Cuando el enfermo entra por la puerta, llega con un diagnóstico que para él es muy serio y está asustado. Se tiene que recibir de alguna forma para que se le tranquilice y se relaje. Creo que debemos ponernos al mismo lado del paciente para poder tomar decisiones juntos.
P- ¿Qué decisiones?
R- El cáncer se trata de una forma multidisciplinar. Nosotros trabajamos en base a comités, donde evaluamos el tratamiento y el seguimiento de los enfermos. Estos comités han generado unos protocolos que nos sirven de guía para cada caso en concreto. Los comités son un elemento de seguridad para el paciente, que sabe que previamente se ha comentado su caso en una reunión en la que han participado cinco o seis especialistas que han elaborado un protocolo para su caso en concreto.
P- ¿Qué especialistas forman estos comités?
R- Depende. Por ejemplo, acostumbra a haber un cirujano, un oncólogo médico, un oncólogo radioterápico, un anatomopatólogo y un especialista en diagnóstico de la imagen, entre otros.
P- ¿Estos protocolos se adaptan a cada caso en concreto?
R- Cada persona es un mundo, y debemos adaptar el tratamiento para hacerlo a medida para cada paciente.
P- ¿Qué es lo que más cuesta de asumir a los pacientes?
R- En nuestra especialidad tenemos cierta ventaja porque el paciente ya ha sido tratado por otro médico y ya ha asumido parte de su patología. Pese a ello, debemos recordar que el paciente tiene derecho a saber lo que quiere saber y a no saber lo que no desea saber. Y nosotros deberíamos ser capaces de saber lo que quiere saber y lo que no. Tenemos que saber manipular esta información porque cada persona es muy diferente y requiere atenciones distintas. Lo que sí que pasa es que en nuestras consultas tenemos una relación estrecha con el paciente. Llevo trabajando en este hospital 30 años y tengo pacientes a les que les he tratado el mismo tiempo. Ésto permite tener un grado de interrelación muy elevado.
P- ¿Qué es lo que más asusta a los pacientes una vez entran por su puerta?
R- Nuestra especialidad se basa en la tecnología, tenemos grandes aparatos que pueden causar cierto temor. Además, recibirán un tratamiento que no sentirán y se tendrán que desplazar varias veces hasta el hospital para recibir el tratamiento. Ésto puede suponer un gran cambio en el ritmo vital de la gente y es lo que más cuesta de asumir.
P- El tratamiento con radioterapia también impone.
R- La radioterapia es la especialidad médica que debe colocar una cierta cantidad de radiaciones en un lugar determinado del cuerpo. Sería muy eficaz para curar tumores si al lado no tuviéramos tejidos sanos. Cuando irradiamos una zona con un tumor, también irradiamos la zona sana, lo que supone un problema. La radioterapia avanza para encontrar la forma de poder administrar mejor estas dosis de radiaciones respetando los tejidos sanos.
P- De su experiencia, cuántas personas consiguen superar estos procesos?
R- En nuestra unidad tratamos entre 600 y 700 personas al año y, aunque es difícil hablar de porcentajes de curación, sabemos que de los enfermos diagnosticados de cáncer, entre el 50 y el 60% deberán ser tratados con radioterapia. De todos los enfermos que vemos, tratamos con intencionalidad curativa el 80% y con intencionalidad paliativa el 20%. En relación al porcentaje de curación de los enfermos oncológicos, podemos decir que superan su enfermedad entre el 50 y el 60%.
P- La radioterapia se asocia con la quimioterapia, aunque son procesos distintos. ¿Hasta qué punto están relacionadas?
R- Depende mucho de cada paciente y de la localización tumoral. Dentro del protocolo de tratamiento, muchas veces están mezcladas estas técnicas, aunque en distintas combinaciones.
P- ¿Y son siempre compatibles?
R- Siempre, aunque en algunos casos la toxicidad de las herramientas terapéuticas que tenemos puede ser similar y es por ello que a veces no se pueden utilizar a la vez, como por ejemplo en los tumores de mama, en los que primero se realiza la quimioterapia y después la radioterapia.
P- ¿La radioterapia puede utilizarse siempre?
R- En la mayoría de tumores. Por ejemplo, en la mama, en cabeza y cuello, en ginecológicos, en cerebrales, en óseos, en digestivo… practicamente en todo. En relación al tipo de pacientes, la edad no provoca que esté contraindicada, aunque hay otras situaciones en las que puede cuestinarse su empleo. Entonces, siempre prima poder tener un beneficio y no un perjuicio que se derive de la aplicación de la radioterapia.
P- ¿Los avances en este campo permiten personalizar más el tratamiento?
R- Indudablemente. Los protocolos ya individualizan los posibles casos en función de la edad, del tipo de tumor, de la localización… Además, en oncología, cada vez se prima más trabajar con factores predictores de respuesta, es decir, que antes planteábamos un tratamiento que ahora sabemos que en este tipo de paciente no funcionará.
P- ¿Qué efectos adversos provoca la radioterapia?
R- Los tratamientos que administramos en oncología radioterápica son locales, por lo que los efectos son, en su mayoría, locales. Siempre hay alguna cierta repercusión a nivel general, pero por ejemplo, si no irradiamos en la cabeza, no cae el pelo. Los efectos secundarios van en función de la zona que se irradia. Si irradiamos la piel, los efectos secundarios serán un cierto enrojecimiento o sequedad.
P- ¿Hay tratamientos alternativos compatibles con la medicina que se ejerce en un hospital?
R- Es un terreno peligroso. Mi experiencia en este campo me demuestra que las personas que han abandonado nuestra medicina y han optado por buscar otros métodos han tenido una experiencia nefasta. Otra cosa es que los enfermos sigan los tratamientos de nuestra medicina y encuentren alternativas de algún tipo con los que pueda mejorar los síntomas.

Fuente: Lamanyana.es

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